|
Llega a las pantallas una nueva película del gran Martin Scorsese, uno de los directores más aclamados de los últimos 30 años. Aunque me perdí "El Aviador", la anterior "Gangs of New York" me encantó. Las tres con el nuevo actor fetiche del director, Leonardo di Caprio.
Debo decir que la película me ha decepcionado, no porque sea mala, pues no lo es, sino porque mis espectativas estaban bastante elevadas. Voy a intentar hacer un comentario breve, y a no destripar la película para los que no la hayan visto.
Esta es la historia de dos novatos recien salidos de la academia de policía en Boston. Ambos se han criado en la zona sur de la ciudad, controlada por el mafioso Frank Costello, y ambos van a tener que afrontar unas misiones muy particulares. Uno de ellos aceptará ser expulsado y pasar unos meses en la carcel para intentar infiltrarse en la organización de Costello. El otro ha sido "criado" por Costello, y actuará como infiltrado del mafioso en el departamento de Investigaciones Especiales.
Todo esto ocurre en los diez primeros minutos de la película, y es a partir de entonces donde se suceden las visicitudes de ambos. Durante la cinta se va observando como uno (Matt Damon) va medrando en el departamento de policía mientras sirve de apoyo a Costello, mientras el otro se sumerge en la ansiedad y el temor de ser descubierto, mientras se siente abandonado por el mundo.
Por lo visto la película se basa en una producción de Hong Kong, y aunque la historia tiene un buen punto de partida y momentos interesantes, se desarrolla con ciertos altibajos. La historia del "poli malo" (Damon) se sigue con un menor interés que la del "poli bueno". Creo que no es sólo problema del guión, sino que Matt Damon no consigue transmitir verosimilitud a su personaje.
En el otro lado, la angustia del personaje de Di Caprio es mucho más creíble e interesante. Este actor, muy menospreciado por el público español, realiza una de las mejores interpretaciones que le he visto en cine. Para mí es lo mejor de la película.
El otro reclamo publicitario de la película es Jack Nicholson, que interpreta al mafioso Costello con su habitual histrionismo. Esto, que en algunas películas alcanza rango de genialidad (la última vez fue en "Mejor...imposible") en esta película se hace un poco cargante. Por muy excéntrico que sea un tipo al que nadie le para los pies, hay momentos en que te preguntas como es que nadie le ha pegado ya un tiro.
En el reparto sólo hay una mujer, que interpreta a una psiquiatra. También en este caso la relación con el personaje de Di Caprio tiene mayor interés que la relación con el personaje de Damon. Además aquí el guión peca de una cierta falta de verosimilitud.
Del resto de actores secundarios, bien Martin Sheen y con papeles muy caricaturizados Msrk Whalberg y Alec Baldwin.
En resumen, una película que se deja ver, con interesantes interpretaciones de Di Caprio y Martin Sheen, y una trama que va enganchando. Sin embargo la parte de Matt Damon tiene un tono menor y el sorpresivo final me ha resultado poco adecuado. |